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Constipación o Estreñimiento en Pediatría

 

La constipación es un problema común en la infancia y representa el 25% de las consultas al Gastroenterólogo Pediatra, con una prevalencia en la población general que va de 0.9 – 29.6%.

 

El 95% de los casos tienen origen funcional, es decir, no hay un problema de salud orgánico que explique el problema.

 

En un principio, es definido de diferentes maneras por los padres, se manifiesta como consistencia dura de las heces, gran tamaño de las mismas, defecación dolorosa o retención fecal voluntaria.

 

 

Vale recordar que la frecuencia de la defecación cambia con la edad. Los lactantes tienen generalmente cuatro o más durante el día en la primera semana de vida. La frecuencia entre lactantes alimentados con leche materna o con fórmula, es mayor que en aquel lactante alimentado con leche materna.

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Ver video de factores de riesgo relacionados al estreñimiento

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La frecuencia de las defecaciones cambia a una o dos veces al día al llegar a los 4 años de edad; algunos otros niños pueden tener un patrón un poco más retardado sin representar un problema de salud.

 

El patrón definitivo se alcanza aproximadamente a los 4 años de edad, cuando los niños tienen control de esfínteres. Las niñas afrontan el entrenamiento un poco antes que los niños.

Síntomas

 

Algunos factores que se han relacionado como responsables de la constipación en lactantes son el destete y el inicio de la ablactación; en preescolares, el entrenamiento para el control de esfínteres; y en el colegio, el inicio de la escuela, la prohibición para ir al baño, los cambios de rutina diaria, los problemas emocionales y la inmovilización prolongada.

 

 

De manera práctica, el cuadro clínico en el niño con estreñimiento se traduce en disminución de la frecuencia de evacuaciones, heces duras y muy voluminosas (muchas veces obstruyen el inodoro), dificultad para expulsar las heces, dolor al evacuar, sangrado rectal por trauma, dolor abdominal, sensación de defecación incompleta, posturas de retención, miedo a la defecación e inapetencia.

 

Algunos niños presentan evacuaciones por rebosamiento, lo que se traduce en la salida involuntaria de las heces a la ropa interior, en niños mayores de cuatro años, con la maduración neurológica adecuada y lo que han logrado el control de esfínteres. Científicamente, esta condición se conoce como Encopresis. Algunos padres traducen este síntoma como diarrea.

 

En un niño con estreñimiento funcional encontramos un examen físico normal, pero si el paciente es muy delgado pueden palpar masas fecales y el tacto rectal que el ámpula rectal está lleno de materia fecal.

 

Diagnósticos

 

Existen criterios clínicos bien definidos para el diagnóstico de la constipación funcional, los resultados del consenso de expertos, los Criterios de Roma IV, los criterios apoyan al médico para establecer un diagnóstico definitivo.

 

De ahí que se determine qué un 5% de los pacientes presentará estreñimiento secundario a alguna patología orgánica, para ello desde el punto de vista clínico debemos conocer las banderas rojas que nos harán sospechar de una enfermedad subyacente.

 

 

Algunos de estos signos o síntomas son: expulsión tardía del meconio (primeras deposiciones del recién nacido) luego de 48 horas de vida, fiebre, distensión abdominal, vómitos, retraso en el aumento de peso y / o talla, diarrea con sangre, ámpula rectal vacío al momento del examen, aumento del tono del esfínter anal y alteraciones anatómicas en el área sacra.

 

El diagnóstico se basa en una adecuada historia clínica brindada por los padres, un examen físico completo, historia psicosocial, sobre todo, en escolares y niños mayores. No se requerirá de estudios adicionales, los cuales se reservan para pacientes con sospecha de un trastorno orgánico.

 

El pilar o base del tratamiento es adecuado para un consumo adecuado de agua de acuerdo a la edad del niño, acompañado de una dieta balanceada, con un requerimiento de fibra en la dieta de acuerdo a su edad. No es necesario aumentar la cantidad de fibra, lo cual en muchos casos resulta contraproducente.

 

 

Alivio y soluciones

 

Se ha logrado que el tratamiento farmacológico, en combinación con el manejo conductual, disminuya el tiempo necesario para lograr la remisión del problema.

 

El objetivo del tratamiento farmacológico es lograr 1 o 2 evacuaciones al día, muy suaves para que el niño no sufra al evacuar y tampoco las retenga.

 

Existen diferentes tipos de laxantes los cuales se prescriben según la edad y el peso del paciente. El tratamiento se establece por un período prolongado de tiempo, hasta que el recto adopte un tamaño adecuado y sus fibras musculares recuperen la elasticidad perdida. No deben retirarse abruptamente los laxantes, más bien se reducen progresivamente la dosis, bajo una vigilancia estrecha porque es muy común la recurrencia del problema.

 

 

Una vez que el niño ha logrado un patrón de evacuaciones normales, pierde el temor a ir al baño y recuperar la confianza. Allí es cuando recomendamos los cambios en los hábitos de defecación, cuentos como sentarse en el baño por 5-10 minutos después de las comidas para aprovechar el reflejo gastrocólico, llevar a cabo un registro de evacuaciones, un reforzamiento positivo y evitar los castigos.

 

Por la Dra. Kira Alvarado, Gastroenterólogo Pediatra

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