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Crecer con diabetes: un reto para padres e hijos

En los niños la diabetes más como común es la tipo 1, conocida previamente también como insulinodependiente o juvenil. En este caso no hay síntesis de la insulina, por destrucción de las células productoras de insulina, las células beta.

 

Mi hijo tiene diabetes ¡No lo puedo creer!

 

La primera reacción de los padres al saber que su hijo es diabético es de angustia y preocupación e incluso una sensación de culpabilidad, pero la realidad es que hasta ahora sus causas no están plenamente determinadas, aunque hay factores genéticos y ambientales que pueden influir en la aparición de esta enfermedad a temprana edad.

 

En la diabetes tipo 1 que como hemos explicado es la más común en los infantes, el cuerpo no produce la hormona insulina. En muchos de estos casos, esto ocurre porque el sistema inmune, encargado de combatir virus o bacterias, ataca por error las células beta del páncreas.

 

En cuanto a la diabetes tipo 2, la cual está afectando cada vez a más niños, el organismo no puede utilizar efectivamente la insulina y por ello sus causas están relacionadas con la alimentación y estilo de vida, de ahí que la obesidad infantil, así como el sedentarismo hayan cobrado importancia a la hora de prevenirla.

 

Saber los síntomas para ir al médico

 

  • Sed excesiva
  • El niño orina frecuentemente
  • Puede mojar la cama en la noche
  • Pérdida de peso aunque come normal o hasta más
  • Tiene hambre constantemente
  • Cansancio y debilidad
  • Los niños más pequeños pueden tornarse irritables
  • Náuseas y vómitos
  • El olor del aliento es dulce, como frutal
  • Visión borrosa
  • Calambres musculares
  • Candidiasis o infecciones genitales

 

 

El diagnóstico lo hace el especialista

 

Si tu hijo ha experimentado alguno de estos síntomas, debes acudir lo antes posible al médico. Para que el endocrino pediatra pueda darte el diagnóstico exacto de que tu pequeño tiene diabetes mellitus tipo 1, te ordenará unos exámenes de sangre para medir los niveles de glucosa.

 

Aleatorio de azúcar en la sangre: Es una de las pruebas más importantes. Se toma la muestra a cualquier hora y si los resultados son aproximadamente 200 mg/dL o 11,1 mmol/L podrían ser indicativos de diabetes.

 

Hemoglobina glucosilada (A1C): Muestra los niveles de azúcar en los últimos 2 a 3 meses, combinado con la medición de hemoglobina. Si da un promedio de 6,5% o más, confirma la diabetes.

 

Azúcar en sangre en ayunas: La muestra se toma después del ayuno nocturno de 8 horas. Si se obtiene un nivel igual o mayor a 126 mg/dL es un resultado positivo para diabetes mellitus tipo 1.

 

Por lo general también se realizan, adicionalmente, análisis de sangre para detectar la presencia de anticuerpos comunes en la diabetes tipo 1 y de orina para verificar si hay cuerpos cetónicos.

 

Para tratar a tu hijo diabético, tú eres la parte más importante del equipo

 

Si bien el tratamiento indicado por el médico tratante es vital, la guía y el apoyo de los padres, es indispensable para que el niño pueda adaptarse a este nuevo estilo de vida.

 

Recordemos que la infancia está asociada con los dulces, snacks y alimentos que están prohibidos para los diabéticos. Este cambio radical en la alimentación puede afectar sobre todo a los pequeños en edad escolar, que tienen que vivir estas limitaciones frente a sus compañeros sanos.

 

La insulina para toda la vida

 

La insulina, en las dosis indicadas por el endocrino pediatra, es el principal tratamiento de por vida para la diabetes.

A lady is injecting insulin into her stomach.

Su aplicación también es un proceso de aprendizaje que cuando los niños son aún muy pequeños, recae directamente en papá y mamá. Luego, la idea es que ellos mismos puedan aprender a inyectarse la insulina.

 

Adicionalmente, la alimentación saludable y la actividad física son indispensables para el abordaje integral de esta enfermedad. Hay que destacar que en este punto el rol de los padres es fundamental, enseñándoles a sus hijos la importancia de los buenos hábitos alimenticios, dando el ejemplo e impulsando el deporte como el gran aliado en el control de la diabetes.

 

Finalmente, el monitoreo constante de los niveles de azúcar en sangre, es otro de los puntos que la familia tiene que trabajar en conjunto con el médico tratante.

Entre las pruebas que también deben efectuarse para el control de la diabetes infantil están las de colesterol, función tiroidea y renal, revisión oftalmológica periódica, presión arterial así como crecimiento del niño.

 

Tener un niño diabético si bien es un asunto delicado, hoy en día tienes a tu alcance todos los medios para que pueda llevar una infancia feliz y tenga un sano crecimiento.

 

Dra. Nicole Monteverde

Endocrinología Pediátrica

 

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