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Estimulacion eléctrica un gran paso para el tratamiento del-parkinson

 

La Enfermedad de Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa con más frecuencia luego de la Enfermedad de Alzheimer. Es una enfermedad progresiva que involucra al 3% de la población de más de 65 años.

 

Los síntomas de la Enfermedad de Parkinson se desarrollan como consecuencia de la disminución de la producción de Dopamina, por neuronas en la porción compacta de la sustancia negra del mesencéfalo.

 

Hoy sabemos que las alteraciones motoras aparecen cuando se mueren aproximadamente el 60% de las neuronas dopaminérgicas en el mesencéfalo; dichas alteraciones incluyen la bradicinesia (lentitud del movimiento), rigidez, temblor de reposo, trastornos de los reflejos posturales y de la marcha.

 

El diagnóstico de Enfermedad de Parkinson se basa en la sospecha clínica (alteraciones motoras previamente mencionadas) más la respuesta efectiva con el tratamiento farmacológico con Levodopa (mejoría de más del 30% de los síntomas).

 

El tratamiento es inicialmente ambulatorio, utilizando dopamina exógena a través de Levodopa, aunque se pueden utilizar otros medicamentos dopaminérgicos; sin embargo, luego de un periodo de tiempo comenzamos a ver los efectos secundarios y la resistencia a la Levodopa, ya que se necesitan elevar las dosis para alcanzar los objetivos antes establecidos.

 

 En este escenario juega un rol importante el tratamiento quirúrgico, el cual se constituye de la estimulación cerebral profunda, caracterizada por aplicar una corriente eléctrica con un ancho de pulso a una determinada frecuencia sobre núcleos específicos dentro del cerebro.

 

«Dicha estimulación eléctrica tiene como objetivo funcionar como marcapaso cerebral, reconfigurando las señales anómalas en el circuito del movimiento que se producen por la falta de dopamina en los pacientes con Enfermedad de Parkinson».

 

El procedimiento quirúrgico está compuesto de dos partes; en el primer tiempo se introducen los electrodos de estimulación cerebral en núcleos específicos, (núcleo subtalámico y globo pálido interno, principalmente dependiendo de la sintomatología) y en el segundo tiempo se coloca el generador de pulso de manera subcutánea en la región infraclavicular.

 

 Esta técnica quirúrgica se viene desarrollando mundialmente desde hace 2 décadas; en Panamá, realizamos el 1 de septiembre del 2014, la primera intervención de Estimulación Cerebral Profunda para pacientes con Enfermedad de Parkinson.

 

Desde entonces hemos operado 4 pacientes, alcanzando de forma global una mejoría de los síntomas motores de la enfermedad, en donde más del 80% sin complicaciones mayores en el postoperatorio inmediato y tardío; Datos que son muy similares a los de grandes centros mundiales dedicados a la Estimulación Cerebral Profunda.

 

Las principales complicaciones descritas en la literatura mundial corresponden a hemorragias (principalmente asintomáticas), infecciones y alteraciones mecánicas del equipo de estimulación.

 

Existen diferentes sistemas de generadores de pulso; los no recargables con una vida media de 4 a 5 años aproximadamente y los recargables con una vida media de 10 a 12 años aproximadamente.

 

Si bien es cierto la estimulación cerebral profunda no va a curar la enfermedad ni va a detener su progresión (al igual que el tratamiento farmacológico con Levodopa); les permite a los pacientes mejorar su calidad de vida de forma importante.

 

Los mejores candidatos son pacientes menores de 75 años con más de 5 años de enfermedad y que respondan inicialmente al manejo con Levodopa (arrojando mejoría del 30% de los síntomas).

 

Por el Dr. OMAR A. GORDÓN V.

CIRUJANO DE CEREBRO Y COLUMNA VERTEBRAL

ESPECIALISTA EN CIRUGÍA DE PARKINSON, EPILEPSIA, DOLOR Y PSICOCIRUGÍA

CONSULTORIOS MÉDICOS PAITILLA

Telf. 206-2593

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