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El labio leporino: un defecto de nacimiento que puede ser corregido

Para los padres una de las mayores preocupaciones es que su futuro hijo venga al mundo con todo en su lugar. Sin embargo, en muchas ocasiones esto no es así, como sucede con el labio leporino, uno de los principales defectos de nacimiento.

Pero la buena noticia es que se puede corregir y tu niño volverá a sonreír con libertad.

 ¿Qué es el labio leporino?

Seguramente entre nuestros allegados hemos visto algún niño con una pequeña abertura en el labio superior. Esta hendidura, en algunos casos, viene acompañada de lo que se conoce como paladar hendido, que es un orificio que se presenta en el “techo” de la boca. En otras palabras, la separación del labio continúa hasta el interior de la cavidad bucal, a la zona del paladar. Las cifras mundiales muestran que uno de cada 700 niños nace con labio leporino.

Este tipo de defecto se genera durante el segundo y tercer mes de embarazo, etapa en la que el paladar y los labios deberían formarse completamente, pero por el contrario no se fusionan como debería ser.

Por lo general, se diagnostica al momento del nacimiento a simple vista, al hacer la revisión neonatal correspondiente. Inclusive algunas veces puede ser advertido por medio de la ecografía, antes del parto, aunque el paladar hendido no es detectable por este medio.

También el labio leporino puede ser bilateral, es decir comprometer ambos labios.

Otro dato importante es que es más común en niños que en niñas, si se manifiesta en conjunto con el paladar hendido.

¿Por qué nacen bebés con este problema?

 

Si bien no hay una causa conocida, hasta ahora la genética es el principal factor que predispone a un infante a nacer con labio leporino, con o sin paladar hendido. Es por ello, que los antecedentes familiares juegan un papel importante a considerar.

Pero adicionalmente, hay otros factores de riesgo como el consumo de tabaco, alcohol, determinados medicamentos o la exposición a sustancias químicas durante el embarazo.

En investigaciones más recientes, se ha revelado que tanto la diabetes como la obesidad también pueden ser desencadenantes de este defecto.

Más allá del aspecto estético, el labio leporino ocasiona problemas para la apropiada alimentación del bebé.

No solamente el labio leporino tiene un impacto físico, sino que afecta la alimentación del recién nacido y aún más, cuando también padece paladar hendido.

La lactancia materna puede ser difícil para estos niños, trayéndoles inconvenientes con la succión, por ello se recomiendan cuidados especiales como:

  • Alimentarlo en posición semisentado, de manera de evitar que la leche se vaya a las vías respiratorias.
  • Los biberones son buenos aliados, cuando el niño a su vez tiene paladar hendido que complica más aún la lactancia. Sin embargo, se deben hacer pausas de 5 minutos y todo el proceso no debe superar los 30 minutos.
  • La alimentación debe tener un flujo suave y lento, llevando el líquido hacia el lado sin orificio.

Además de las complicaciones nutricionales, pueden presentarse infecciones de oído, pérdida de audición, problemas dentales y del habla, sobre todo en los casos que incluyen paladar hendido.

Hay que destacar que los bebés que presentan estas patologías necesitan de un equipo multidisciplinario de atención que abarca desde el pediatra, pasando por odontólogos, otorrinolaringólogos, terapistas del habla, psicólogos hasta lógicamente el grupo de cirujanos encargados de la corrección del labio leporino y/o paladar hendido.

La cirugía para volver a sonreír

 

Es un gran alivio para los padres que tanto el labio leporino como el paladar hendido pueden ser corregidos mediante la cirugía.

Los tiempos para realizarla varían según cada paciente, pero la recomendación general es a partir de los 3 meses y antes de cumplir el primer año de vida, esto en el caso del labio leporino.

En cuanto al paladar hendido debería practicarse la primera intervención de los 12 meses hasta los dos años.

Casi siempre se requiere más de una operación para la corrección total de estos defectos y las mismas se realizan desde los 2 años hasta el comienzo de la adolescencia. La idea es que se logre en primer lugar, una apariencia del labio normal y en segundo lugar, recuperar la funcionalidad de toda el área.

Si estás embarazada recuerda que la prevención es lo más importante. Además del estricto control obstétrico, es vital revisar la historia familiar y mantener los más sanos hábitos desde el inicio hasta el final de la gestación.

 

Dr. Alfredo Moltó Isaza

Especialista en Cirugía Plástica y Reconstructiva

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